NECESIDADES
SOCIO-SANITARIAS, EDUCATIVAS Y ASISTENCIALES DE LOS ENFERMOS NEUROLÓGICOS
CRÓNICOS Y CON TRASTORNOS CONDUCTUALES
Las características
de propias de las sintomatologías que presentan los enfermos
neurológicos crónicos en los que concurre algún
tipo de trastorno conductual requieren una urgente adecuación
de los sistemas educativo, sanitario y asistencial para evitar las
problemáticas que se les presentan con los sistemas de actuación
actuales.
La falta de una
asistencia adecuada en estos aspectos está provocando serias
dificultades, carencias e incluso rechazos en aspectos tan esenciales
como, el proceso educativo, la integración social y la convivencia,
el proceso de integración laboral y la asistencia y tratamiento
clínico integrado.
Necesidades
sanitarias.
En el aspecto
sanitario, las principales deficiencias del Sistema Sanitario Público
con respecto a estas patologías afectan a:
Diagnóstico
La falta de una
adecuada información de los propios médicos, está
llevando a que muchos enfermos no sean diagnosticados oportunamente,
o estén siendo mal diagnosticados. Esta falta de un diagnóstico
correcto y oportuno da lugar a que:
- El enfermo
no es sometido a un tratamiento que palie su sintomatología,
con lo que se deteriora su calidad de vida y se incrementan las limitaciones
que ésta les provoca.
- El desconocimiento de las causas que provocan sus comportamientos
hacen que se potencie el rechazo social de que son objeto, e incluso
provoca en ocasiones la incomprensión por parte de la propia
familia.
- El propio enfermo es incapaz de comprender el porque de su comportamiento,
llevándole a una falta de seguridad en sí mismo, a una
pérdida de su autoestima, y una frustración personal
que puede llevar incluso a la depresión.
Tratamiento
ambulatorio
Los enfermos
con ENC requieren un tratamiento multidisciplinar puesto que aunque
tienen una base neurológica, muchos de los trastornos que les
aquejan tienen un componente psiquiátrico.
Este tratamiento
multidisciplinar exige un sistema de coordinación entre los
distinto especialistas, lo que lleva a la necesidad de la existencia
de un Protocolo de Actuación que establezca el procedimiento
de intervención de los distintos especialistas en función
de las necesidades de cada paciente.
Al no existir
este Protocolo de Actuación, la implicación y/o derivación
a los distintos especialistas que deban intervenir en la asistencia
a un paciente (neurólogos, psiquiatras y psicólogos
fundamentalmente) queda en el mejor de los casos, supeditado al grado
de sensibilización de cada especialista, o a la presión
de los familiares.
Los afectados y sus familias precisan disponer de Centros de Referencia
donde profesionales en neurología, psicología y psiquiatría,
especializados, les puedan ofrecer asistencia en los momentos puntuales
en que ello sea preciso, así como que puedan eventualmente
disponer de un sistema de consulta y orientación suficientemente
ágil y accesible para situaciones críticas.
El Sistema Público
de Salud solo afronta estas patologías mediante tratamientos
farmacológicos convencionales (neurolépticos, antiepilépticos,
hipotensores, bezodiazepinas y relajantes generales, etc...), cuando
existen otros tipos de terapias (Terapias Cognitívo-Conductuales,
Inversión de hábitos, prácticas de relajación,
Bioretroalimentación, acupuntura, etc.), que no suelen presentar
efectos secundarios, son menos agresivas, y en numerosas ocasiones
son indispensables para lograr una evolución positiva del paciente.
Estos tratamientos
son impracticados dentro de nuestro sistema público de salud
y por tanto, si alguno de nosotros desea acceder a ellos, habremos
de hacerlo a través de los medios privados a los que tengamos
alcance.
Terapia ocupacional
Algunos de los
trastornos asociados que pueden aparecer en los pacientes con ENC
hacen que este tipo de terapia sea indispensable como rehabilitación,
para lograr encauzar la hiperactividad, tratar de desviar el trastorno
obsesivo-compulsivo, y/o restablecer el estado emocional (levantar
la autoestima, evitar frustraciones y depresiones, etc.).
Estas terapias
deberían llevarse a cabo en hospitales de día con médicos
especialistas, psicólogos y personal sanitario, que hagan una
evaluación continua del paciente, para lograr mejorar la sintomatología
descrita y valorar los efectos de la medicación y las demás
terapias aplicadas.
Esta terapia
ocupacional no debe confundirse con las actividades que se desarrollan
en los centros ocupacionales dependientes de los Servicios Sociales,
cuya finalidad es la inserción de personas con minusvalías,
pero que no tienen una finalidad sanitaria.
Asistencia
hospitalaria
El desarrollo
y evolución de algunos de estos síndromes no es lineal
en el tiempo. Los afectados afrontan periódicamente momentos
críticos que necesitan una terapia que sólo puede ser
llevada a cabo mediante ingresos cortos en centros hospitalarios adecuados.
En la actualidad,
el único recurso público disponible cuando tales circunstancias
se presentan, es acudir a los Servicios de Urgencia de los Hospitales,
donde el psiquiatra de guardia acometerá el control de la sintomatología
que presente el afectado en ese momento, dando el alta al paciente
una vez controlado el episodio.
Si estas presencias
en los servicios de urgencia se reiteran, ya que Unidades de Neurología
no disponen de los medios ni espacios mínimos para poder atenderlos,
como mucho se propondrá, el ingreso del afectado en la Unidad
de Agudos de Psiquiatra del Hospital.
Pero el tratamiento
en dichas Unidades difiere mucho de las necesidades de nuestros afectados,
ya que los momentos de crisis son puntuales y, una vez controlados,
efectivamente vuelven a una situación de lucidez y normalidad
incompatible con su presencia en los pabellones psiquiátricos
convencionales.
En estos momentos,
el Sistema Sanitario Público no existe ningún centro
hospitalario que disponga de un servicio adecuado a las necesidades
específicas de estos enfermos, ni para estancias breves (para
momentos críticos), ni para estancias prolongadas (cuando lo
requiere el cuadro sintomatológico del paciente). En consecuencia,
los enfermos tienen que ser hospitalizados en centros privados, costeados
por las familias.
De igual forma
hay que lamentar la falta de personal sanitario especializado cuando
alguno de estos pacientes requiere ser ingresado por cualquier otro
motivo en una unidad hospitalaria.
Necesidades
Educativas.
Entendemos que
la legislación actualmente vigente en materia atención
a las Necesidades Educativas Especiales (n.e.e.), proporciona toda
una serie de recursos, dirigidos a facilitar el acceso a un único
currículum comprensivo, lo suficientemente diversificados,
para adaptarse a las necesidades específicas de todos y cada
uno de los alumnos. Sin embargo hay algunos aspectos que como padres
de estos niños y adolescentes afectados, nos preocupan:
a) Las dificultades
que desde los diferentes ámbitos (administración, centro
educativo, aula), se perciben en cuanto a la disponibilidad de recursos
personales, metodológicos y didácticos, de material,
organizativos, etc. .
b) Los interrogantes que la recientemente aprobada "Ley de Calidad"
nos presenta, ante las posibles implicaciones que para nuestros afectados
puedan tener determinados artículos relacionados con la atención
a la diversidad, con la diversificación en itinerarios y con
la normativa para la repetición de curso.
c) Un conocimiento insuficiente por parte del profesorado acerca de
las características específicas de algunos de los síndromes
que estos pacientes presentan, de sus posibles trastornos asociados
y de sus manifestaciones. Ello puede llevar a situaciones de equívocos
y de interpretaciones erróneas o sesgadas de algunas de sus
conductas.
En consecuencia
consideramos necesario que se faciliten los recursos adecuados para:
1. Proporcionar
información específica por parte de la propia administración,
y también de los padres (particularmente para los síndromes
más atípicos y desconocidos) a tutores, profesores y
orientadores, acerca de la sintomatología, trastornos asociados,
posibles implicaciones educativas y relacionales, y metodología
didáctica, a fin de facilitar la adecuada atención que
necesitan.
2. Demandar de los Equipos de Orientación Educativa una valoración
psicopedagógica, que facilite un dictamen de escolarización
personalizado como referente de la acción de tutores y profesores.
3. Dotar de los recursos personales y materiales previstos por la
legislación educativa, dirigidos a aplicar y potenciar las
medidas de refuerzo y apoyo.
4. Facilitar una razonable flexibilización en las exigencias
y tiempos académicos, mediante adaptaciones curriculares individuales
(ACI), o en su caso de acceso al currículo, con el fin de paliar
las posibles dificultades que, a causa de sus trastornos, puedan presentar
para la adquisición o la manifestación de las competencias
curriculares exigidas.
5. Hacer operativos criterios más abiertos de promoción
de curso, según la nueva ley, en su articulo 29.3 sugiere para
alumnos con necesidades educativas especiales.
6. Facilitar al máximo el contacto de los padres con el tutor,
el orientador y en su caso con el equipo docente
7. Vigilancia para los momentos de crisis, con objeto de que el propio
centro pueda aportar los medios adecuados y avisar en su caso a la
familia.
Necesidades
de apoyo a la integración social.
Puesto que algunas
de las manifestaciones de los afectados resultan en ocasiones, inadecuadas
en mayor o menor grado al estándar de convivencia; muchos se
ven paulatinamente relegados de sus círculos de relaciones.
Esto conduce a una progresiva marginación, que se agrava en
la adolescencia y que puede desembocar en situaciones de grave inadaptación
y desajuste de la personalidad.
Es de particular
interés la necesidad de contar con un espacio adecuado para
que nuestros pacientes tengan ocasión de relacionarse entre
sí, y con otros compañeros.
Esto permitirá
planificar talleres ocupacionales y de actividades dirigidos a desarrollar
capacidades intelectuales, habilidades manuales, artísticas,
de ocio y tiempo libre, dirigidas tanto a evitar el aislamiento a
que están a menudo sometidos, como a elevar su propia autoestima,
ayudando así a superar las limitaciones que padecen.
En algunos casos
es imprescindible además el apoyo de los Servicios Sociales
para permitir liberar a las familias de la situación de atención
permanente al enfermo en que se encuentran. Estas situaciones están
planteando serios problemas en la convivencia familiar, y de relaciones
del enfermo.
En otros casos,
los pacientes necesitan disponer de centros de larga estancia, próximos
al lugar de residencia familiar que permita la actuación conjunta
de los profesionales y las familias.
Necesidades
de apoyo a la inserción laboral.
Los pacientes
integrados en esta plataforma no son únicamente niños
y adolescentes. Hay un número significativo de adultos, con
diferentes niveles formativos, la mayoría de los cuales sufren
la forma más despiadada de marginación: la dificultad
para la inserción en el mundo laboral. La realidad demuestra
que, independientemente de su preparación y competencia profesional,
nuestros afectados, están en franca inferioridad con respecto
a la generalidad, a causa de la percepción negativa, muchas
veces infundada, que los empleadores tienen sobre la influencia de
sus limitaciones en su rendimiento laboral.
Esa discriminación de que son objeto no responde en muchos
casos a razones de incompetencia profesional, sino a una serie de
estigmas creados por la sociedad, a causa de ciertas manifestaciones
de sus padecimientos. Así, el carácter hiperdinámico
e hiperactivo, o la presencia de determinados tics es considerado
por los empleadores como "impulsivo", o "inapropiado",
términos que contienen una gran carga negativa para la integración
en el campo laboral (a la que todos tenemos derecho).
La marginación laboral que a causa de sus limitaciones sufren,
no se ve compensada por pensión o subsidio alguno, dejando
a estos pacientes sin recursos para sobrevivir si no es por la caridad
o la ayuda familiar.
Para aminorar
los efectos de las vivencias anteriores; los afectados, como colectivo
en peligro de exclusión laboral, precisan tener oportunidades
de empleabilidad, dependiendo de su formación o titulación
profesional. En consecuencia la plataforma pretende solicitar, y en
su caso promover :
- El reconocimiento
de determinadas patologías, como específicamente incluidas
dentro de los baremos de calificación de minusvalías,
para que, en los casos más graves, se alcance el mínimo
del 65% para obtener el acceso a pensiones compensatorias no contributivas.
- Programas de garantía social, de Escuelas taller o Talleres
de empleo, dependiendo de su formación y edad.
- Cursos de Formación e Inserción Profesional.
- Programas Europeos de Iniciativa Comunitaria de Empleo: Empleo Horizonte
y Empleo Integral.
- El acceso a las Políticas de Empleo de la unión Europea
en materia de igualdad oportunidades para personas con discapacidad,
como el empleo protegido y empleo asistido.
Documento
refrendado por:
Asociación
Andaluza de Pacientes con Síndrome de Tourette y Trastosnos
Asociados (ASTTA)
Asociación Andaluza de
Epilepsia (APICE)
Federación Española
de Enfermedades Raras (FEDER)
Asociación andaluza para
la Rehabilitación e integración del Daño Cerebral
Adquirido (ADCA)
Asociación para las Deficiencias
que Afectan al Crecimiento y al Desarrollo (ADAC)
Asociación de Apoyo a Familias
con Enfermos Crónicos (AFEC)
Asociación
Defensora del Paciente (ADEPA)
Asociación
Sevillana de Padres y Afectados con Trastornos Hipercinéticos
(ASPATHI)
Asociación
Asperger España (AAE)
Asociación Asperger Andalucía
(AAA)
Asociación
Asperger Málaga
Asociación
Nacional de Enfermería de Salud Mental (ANESM)
Apoyo
del Defensor del Pueblo Andaluz al documento de la Plataforma
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