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Plataforma Andaluza para la defensa de los Enfermos Neurológicos Crónicos y con Trastornos Conductuales

Síndrome de Tourette

 
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TESTIMONIOS


Emilio Martín

“TESTIMONIO DE UN PACIENTE: VIVIR BAJO UN ESTIGMA” (RESUMEN)

Hablar del estigma de padecer una enfermedad rara es parecido a un relato autobiográfico de un ser de otro mundo que nos visita; no por cuanto se sea de otro mundo, sino porque la sociedad tiene tendencia a enajenarlo, como enajena todo lo que no es capaz de familiarizar o comprender. En el caso de las Enfermedades “raras”, somos un colectivo similar al que en su día formaron parte los síndrome de Down y otros que padecieron males que, como carecían del estudio de sus causas, eran considerados una maldición, o un “castigo” para la sociedad, procedente de la diabólica obra de demonios y seres antagonistas de toda gracia Divina.Es decir, pura y simplemente “desgraciados”. Así, las enfermedades que padecemos recibieron nombres tan rimbombantes como “Mal de San Vito” o “Huesos de Cristal”, para lo que hoy se denominan “Corea de Huntington” y “Osteogénesis imperfecta”, respectivamente; por poner dos claros ejemplos.

Hoy en día, pese a no ser señalado como un “maldito”, la situación de marginación médica e incluso social no ha mejorado mucho más, pues los afectados- si como afectados incluimos tanto a aquellos que sufren en su propio cuerpo el mal, como a sus familiares y convivientes- no deja de ser en muchos casos casi insostenible; pero si la conciencia social trabajara más rápido que las cuentas corrientes de unos pocos y privilegiados pacientes, la calidad de vida de todos se sostendría mucho mejor, por cuanto a que la investigación farmacológica y la formación médica tendría más estímulos, y la inserción social de los individuos contaría con ayudas más eficaces y eficientes.

En el caso concreto de mi enfermedad (Síndrome de Tourette), los llamados tics, o movimientos involuntarios, son realmente molestos por cuanto a que es difícil pasar inadvertido en la calle u otros ambientes sociales como el colegio, centros públicos de cualquier índole, o lugares de diversión incluso, por no citar el transporte colectivo. Estos tics a veces incomodan al entorno, y cuando ésos que te rodean tienen un mínimo de confianza, no dudan en hacerte saber el nerviosismo que les puedes producir debido a los mencionados tics (cabe recordar que los tics no sólo deben ser motores y en una sóla parte del cuerpo, sino múltiples, y también se manifiestan de forma sonora, produciendo ecolalias (que son imitaciones repetitivas de sonidos del entorno o pronunciación de palabras con consonantes fuertes, sin sentido lógico referido al contexto)).

Pero éstos síntomas visibles, aún cuando son los más llamativos no son los más serios. Los estados frecuentes de depresión y ansiedad, hacen muy difícil la convivencia en el hogar y la soportabilidad del estrés en el trabajo. Un mal manejo del estrés lleva al individuo al deterioro de su salud, y a cargar sobre los compañeros los propios problemas, aún sin intencionalidad de causar perjuicio en ellos. Eso lleva a una escasa adaptabilidad al trabajo en equipo si el afectado no es reforzado con palabras de confianza o de efecto tranquilizador, del estilo “tranquilo, sabemos que puedes hacerlo” o “es una tarea muy importante, pero somos un equipo y sabes que no estarás solo”, por poner sendos ejemplos.

Los trastornos obsesivo-compulsivos, que obligan al individuo desde lo más profundo de su mente a reflexionar repetidamente sobre actividades concretas y hacer comprobaciones constantes de sus propias conductas y también ajenas, marcando una inseguridad irracional que hace parecer al enfermo un desquiciado, un desconfiado, y resumidamente un ser con escasa confianza en sí mismo y en los demás.


Ahora bien, el hecho de que haya cuerpos enfermos no significa que éstos no contengan –o no puedan contener-almas sanas. Así, las personas afectadas directamente por esta enfermedad son, por lo general, muy creativos, detallistas; y en más de la mitad de los casos superan la media de coeficiente intelectual. Son sensibles, afectuosos, y con hambre de sociabilidad. Son aspectos, eso si, que sólo se pueden apreciar una vez conocida la persona.

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Diseño: Carmen Robles Morell