UNA
MADRE ESPECIAL
Hola buenos
amigos, me alegra poder intercambiar testimonios de una enfermedad poco
conocida como es el Síndrome de Gilles de la Tourette.
Mi madre,
como vosotros, padece el S.T. hace 70 años.
En el
año 1937 cuando le empezaron lo primeros síntomas era más rara aún esta
enfermedad.
Se crió
en un cortijo cerca de Campotejar (Granada) entre primos, tíos y parientes
lejanos. Todos conocían su mal.
Mi madre
era muy guapa de joven dicho por personas que la conocían en aquellos
años de juventud.
Sus padres
gente humilde de pueblo vivían con este pesar.
A la edad
de 21 años un pariente lejano (médico) ánimo a su madre para que la
mandaran al psiquiátrico de Málaga. Allí paso un año con los enfermos
más leves.
Le pusieron
corrientes, pero decidieron parar por las pérdidas de memoria que estas
le causaban. En estos mismos años le gustaba bastante un chico pero
este no le pidió casarse con ella por el reparo de su enfermedad. Después
conoció a mi padre, hombre de campo, poco culto, valiente y con buen
corazón que se enamoro de ella.
Mi madre
trabajó en una guardería, en un colegio de primaria y fue delegada
de Caritas (repartía comida, ropa y vales de dinero entre los necesitados)
fue la época de los 70 la mejor para ella y para su autoestima.
Mi madre
padece tics muy severos y complejos además es autoagresiva. Los tics
vocales se los controlaba antes más que ahora, pero sufría de más tics
motores sobre todo en casa.
Más de
una vez se tuvieron que poner cristales nuevos en las ventanas de casa,
daba golpes al pasar por las puertas o ventanas, etc.
En el
77 nos trasladamos a una barriada de obreros donde había gitanos, lo
digo porque estos a sus difuntos (muertos) le tenían mucho respeto,
así que ella lo sabía y cada vez que se encontraba a alguno en la tienda
de comestibles el miedo se apoderaba de ella y empezaba a vocalizar,
tus muertos, tus muertos..., entre palabras entrecortadas.
Digo esto
porque es una enfermedad especial que a la gente le cuesta creer, hace
sufrir mucho a las personas que la padecen y a sus familiares, víctimas
de bromas, risas y situaciones embarazosas etc.
Quiero
destacar que valoro mucho la valentía de mi madre que crió a seis hijos
junto a mi padre en aquellos tiempos, con lo difícil que era económicamente
y el valor que siempre ha tenido para convivir con una enfermedad que
en su caso es muy dura, por los síntomas tan severos que padece.
Ha tenido
que saltar muchas barreras en la sociedad, ha llorado mucho, épocas
de profundas depresiones, ansiedad y constantes cambios de medicación.
Lo que suponía volver a adaptarse a los nuevos medicamentos y desintoxicarse
de otros.
Después
en el 1979 nos trasladamos a Mallorca como tantos otros en busca de
trabajo.
Mi hermana
la más pequeña tenía 11 años y el mayor 19. Así que poco a poco nos
fuimos incorporando a la vida laboral y ayudando en casa económicamente.
En el
84 operaron a mi padre de cáncer de laringe y lo sometieron a una traqueotomía,
con la consiguiente pérdida del habla.
Después
a varias operaciones de trauma tras accidentes de tráfico y lo último
hace 4 años a tres Bypas en el corazón. En todos estos días y noches
era atendido por sus hijos ya que mi madre solamente podía ir a verlo
unos minutos por su enfermedad. A veces cuando veía a mi padre entre
palabras entrecortadas y poco entendidas pronunciaba(cáncer, cáncer)
ya que sabía lo que tenía (irónicamente mi madre no ha podido guardar
secretos por su enfermedad).
Nos hemos
ido casando y se han quedado "solos", esto ha hecho que mi
madre al no sentirse tan útil se sienta más débil emocionalmente.
Tiene
seis hijos y ocho nietos y ninguno padecemos la enfermedad.
El año
pasado la sometieron a una operación de vesícula, está pendiente
de una de cataratas y una prótesis de rodilla. Esto quiere decir vuelta
otra vez a pasar momentos de ansiedad, nervios, de tener que pedir una
habitación individual para ella por su bien y por los demás pacientes.
De tener que explicar a algunos médicos la enfermedad que tiene porque
no son todos los que la conocen.
Así que
ha sido y sigue siendo un camino duro para mi madre y para nosotros.
Pero a pesar de todo esto hemos convivido con esta enfermedad, la hemos
tenido que aceptar. La vida es eso, saber aceptar con lo que has nacido,
con lo que tienes que convivir, echarle coraje y seguir hacía adelante.
Vendrán
momentos malos pero juntos lo superaremos. Porque el tiempo te hace
más fuerte. Porque al final siempre hay días de luz y esperanza.
Ánimo
para todas aquellas personas que son diferentes, porque al final del
camino ellas son más fuertes que los demás.