Esperanza
Saez Vazquez
LUCHAR
Nunca
le di importancia a esta enfermedad. Hacía W1 tic,. muy
pocas personas, por no decir ninguna me han rechazado por ello.
Cuando os conocí, hace ya un año, en aquella minúscula
cafetería me sentí identificada. Me sentí
unida a cada una de esas personas por un lazo que no comprendía.
Fue entonces y sólo entonces cuando me diagnosticaron aquella
experiencia.
Tourette
no es solo un tic, faltaba que me sembraran aquella semilla para
comprender mis sentimientos, mi manera de mirar alrededor, mis
actitudes ante la vida y comprobar que no estaba sola porque había
personas a mi alrededor que lo compartían conmigo.
Mi
interior muchas veces es como una marea que va y viene, unas olas
chocando contra un precipicio... cualquier cosa que pasa en mi
entorno tiene un efecto por duplicado. Es un ir y venir de ideas,
un día estás en la cúspide, mientras otro
vas directamente al precipicio y la gente no lo entiende... ante
palabras como ¡no puedo concentrarme! Te miran y dicen:
"yo tampoco", tú asientas la cabeza resignada
sabiendo en tu corazón que no es así. Es un remolino
que se estrella fuertemente ante una razón.
Y
estoy orgullosa, por ser equipo, por lo que hemos hecho y por
lo que haremos... porque todos los Tourette del futuro tengan
una almohada dónde caer, una barca para navegar... porque
contamos unos con otros.
Y
estoy orgullosa... porque hemos tenido la oportunidad de conocer
a una luchadora que no le cabe el corazón en el pecho.
Y
estoy orgullosa... porque poco a poco lo vamos a conseguir...
porque vamos a luchar por ello.